El CREYENTE lucha por crecer.
El DISCÍPULO lucha por reproducirse.
El CREYENTE se gana.
El DISCÍPULO se forma.
El CREYENTE sólo busca sobrevivir.
El DISCÍPULO está listo para servir.
El CREYENTE gusta del halago y reconocimiento.
El DISCÍPULO gusta del sacrificio vivo.
El CREYENTE entrega parte de sus ganancias.
El DISCÍPULO entrega su vida entera.
El CREYENTE cae en la rutina.
El DISCÍPULO es un río de agua viva.
El CREYENTE busca que le animen.
El DISCÍPULO busca siempre animar.
El CREYENTE espera que le asignen tareas.
El DISCÍPULO está listo para asumir responsabilidades.
El CREYENTE murmura y reclama.
El DISCÍPULO obedece y alaba.
El CREYENTE se intimida por las circunstancias.
El DISCÍPULO aprovecha las circunstancias para ejercer su fe.
El CREYENTE reclama que le visiten.
El DISCÍPULO visita.
El CREYENTE busca en la Biblia promesas para su vida.
El DISCÍPULO busca obedecer la Biblia y goza las promesas en su vida.
El CREYENTE es “YO” para que le den y le sirvan.
El DISCÍPULO es “ELLOS” para dar y servir.
El CREYENTE asiste a una iglesia.
El DISCÍPULO entiende que es la iglesia.
El CREYENTE busca la unción del E.S como una meta.
El DISCÍPULO busca la unción del E.S como una herramienta.
El CREYENTE está para sumar.
El DISCÍPULO está para multiplicar.
El CREYENTE tiene amor “Phileo”
El DISCÍPULO tiene amor “Ágape”
Los CREYENTES del siglo XXI son trastornados por el mundo.
Los DISCÍPULOS del primer siglo trastornaron el mundo.
El CREYENTE espera los milagros.
El DISCÍPULO obra milagros.
Los CREYENTES se ganan para llenar el templo.
Los DISCÍPULOS se hacen para conquistar el mundo.
Los CREYENTES son como soldados acuartelados.
Los DISCÍPULOS son como soldados invasores.
El CREYENTE sueña con la iglesia ideal.
El DISCÍPULO se entrega para lograr la iglesia real.
El CREYENTE tiene como meta llegar al cielo.
El DISCÍPULO su meta es ganar almas para el cielo.
El CREYENTE maduro se hace discípulo.
El DISCÍPULO maduro asume los ministerios del cuerpo de Cristo.
El CREYENTE necesita de campañas y música para animarse.
El DISCÍPULO vive en campaña porque está animado.
El CREYENTE agoniza sin morir.
El DISCÍPULO muere y resucita para dar vida.
El CREYENTE espera un avivamiento.
El DISCÍPULO es parte del avivamiento.
El CREYENTE aislado de su congregación, se queja de no tener ambiente.
El DISCÍPULO crea ambiente para formar una congregación.
El CREYENTE es miembro.
El DISCÍPULO es siervo.
El CREYENTE es “ojalá”.
El DISCÍPULO es “heme aquí”.
El CREYENTE quizá predique el evangelio.
El DISCÍPULO hace discípulos.
Para el CREYENTE, Jesús es Salvador.
Para el DISCÍPULO, Jesús es Señor.
¿Eres Creyente o Discípulo?







Trabajando como cristo